Ganaderos, empresarios y trabajadores del sector taurino expresaron su rechazo a la propuesta de la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, que busca implementar corridas de toros “sin violencia”.
La iniciativa, anunciada el 13 de marzo de 2025, fue calificada como “unilateral” e “inviable” por los representantes del sector, quienes advirtieron sobre el impacto económico y laboral que podría generar.
Clara Brugada presentó una iniciativa de siete puntos que pretende reformar los espectáculos taurinos en la capital.
Entre las medidas enfatizadas se encuentran la prohibición de la muerte y el maltrato de los toros, la creación de un “espectáculo taurino libre de violencia”, la limitación del tiempo de cada corrida a 30 minutos, la prohibición del uso de objetos punzantes como banderillas y espadas, y la obligación de devolver los toros a sus ganaderías después del espectáculo.
Brugada argumentó que el “espectáculo de sangre” no puede justificarse como arte o tradición, y busca promover una alternativa que respete la integridad física de los animales. Representantes del sector taurino criticaron la propuesta, señalando que no fue consultada con los actores principales y que carece de viabilidad técnica y financiera.
Manuel Sescosse, de Tauromaquia Mexicana, calificó la iniciativa como “absolutamente rara”.
“Estas condiciones son absolutamente raras, no se usan en ningún lugar del mundo; no hay una fiesta taurina tal como la presentaron hoy”, afirmó.
Además, enfatizó que “30 minutos son insuficientes para un espectáculo de esta naturaleza”.
Benigno Pérez Lizaur, representante del sector ganadero, enfatizó que la tauromaquia genera empleos y una economía significativa alrededor de las plazas de toros.
“La tauromaquia tiene pueblo, tiene seis millones de aficionados. Por eso, los ganaderos vamos a defender a nuestro toro, y el toro defiende su entorno”, señaló.
Pérez Lizaur también mencionó que el sector está dispuesto a establecer mesas de diálogo para encontrar soluciones, pero advirtió que, de no ser escuchados, recurrirán a instancias legales. Ramiro Alatorre Rivero, presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL), rechazó la posibilidad de una lidia sin maltrato, argumentando que los toros de lidia han sido criados específicamente para este propósito.
“Nos agarró por sorpresa, porque ayer la presidenta Claudia Sheinbaum abría un espacio al diálogo y hoy a los ganaderos, que criamos a los toros y los queremos tanto, no se nos consultó nada para estas propuestas totalmente inviables”, expresó.
Además, señaló que devolver los toros a las ganaderías después del espectáculo es logísticamente imposible debido a temas fitosanitarios y a la naturaleza de su crianza. Federico Gamuza, mozo de espadas con 47 años de experiencia, advirtió que las corridas sin sangre no son viables.
“No son comprensibles, porque se acabaría el misticismo y de todas maneras lo tienen que sacrificar. Un toro no se puede torear dos veces, porque se vuelve más peligroso”, afirmó.
El sector taurino insistió en la necesidad de ser convocado para crear alternativas que no afecten los empleos y la economía generada por esta actividad. De lo contrario, analizarán la ruta legal para defender sus intereses.
¿En qué se basa la tauromaquia?
La tauromaquia es una tradición cultural que tiene sus raíces en la Península Ibérica y se ha practicado durante siglos en países como España, México, Colombia y Francia. Consiste en un espectáculo en el que un torero, vestido con un traje de luces, enfrenta a un toro de lidia en una plaza.
El evento se divide en tercios, donde el torero utiliza capotes y muletas para demostrar su destreza, mientras que el toro es sometido a un ritual que incluye el uso de banderillas y una espada para finalizar la lidia.
Para sus defensores, la tauromaquia es un arte que combina técnica, valentía y tradición. Para sus críticos, es una práctica cruel que atenta contra el bienestar animal.
En México, esta tradición ha generado una industria que incluye ganaderías, plazas de toros y millones de aficionados, pero también ha sido objeto de intensos debates por su impacto ético y social.