La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Centro Cultural Helénico y en colaboración con Casa Spanda, estrenó en la Ciudad de México la obra Los últimos días de Judas Iscariote, del dramaturgo estadounidense Stephen Adly Guirgis.
La puesta en escena propone un tribunal imaginario, denominado Esperanza, donde Judas es juzgado nuevamente en un proceso que mezcla filosofía, religión y comedia negra.
En este escenario desfilan figuras históricas, científicas y religiosas que ofrecen su testimonio, confrontando al público con dilemas sobre la fe, la culpa y la justicia divina.
Entre las voces destacadas, el propio Judas se dirige a los espectadores con una declaración que condensa el espíritu de la obra.
“Yo no hice nada por lo que no pueda ser perdonado”, clama el personaje central.
El elenco convoca a personajes tan disímiles como Satán, Sigmund Freud, María Magdalena o Poncio Pilato. La actriz Nailea Norvind, quien interpreta a Enriqueta Iscariote y a la Madre Teresa de Calcuta, subrayó que el montaje despliega —una verdadera pasarela de figuras tan disímiles como Satán, Sigmund Freud, María Magdalena o Poncio Pilato—.
De acuerdo con el director Marco Vieyra, la intención principal fue otorgar humanidad al personaje central y acercar su dilema al espectador.
“Para mí era importante humanizar a Judas, traerlo hacia lo cercano y entender la culpa, mi propia culpa, mi propia traición. La obra pone un dedo en la llaga, pero lo hace desde un espejo que dialoga con el espectador”, afirmó Vieyra.
El productor, traductor e intérprete de Judas, Sebastián Silveti, explicó que Guirgis concibió la obra con un principio de alternancia de papeles entre los actores, lo que permite una dinámica escénica cargada de contrastes.
“El propio autor planteó que esta obra debía ser representada por una compañía donde los actores alternen personajes. Esa energía múltiple hace que la experiencia escénica sea única, llena de contrastes y de juego actoral”, indicó Silveti.
Entre los pasajes más provocadores figura la intervención de Sigmund Freud, interpretado por Enrique Arreola. El padre del psicoanálisis sostiene, con mordacidad, que Judas no puede ser considerado plenamente responsable de sus actos.
“Cualquier dios que condena a un enfermo mental no debe ser alabado de ninguna manera”, sentencia el personaje, al tiempo que ironiza sobre su propio consumo de cocaína “con fines de investigación”.
Otro de los momentos centrales ocurre en el careo entre Satán y la abogada defensora de Judas, Fabiana Cunningham, encarnada por Federica Rangel. El personaje interpretado por Pedro de Tavira interpela al público con un cuestionamiento que resuena a lo largo de la obra.
“Ustedes solo entienden a través del miedo. Si supieran que el Infierno no tiene llave, ni siquiera se esforzarían ni tantito”, expresa.
La propuesta escénica se refuerza con un equipo creativo integrado por Emilio Zurita en la escenografía, María Vergara en la iluminación, Ludmila Ramírez Troccoli en el vestuario y Rodrigo Castillo Filomarino en la música original, bajo la producción ejecutiva de Omar Drioli.
Además de Norvind, Silveti y De Tavira, el elenco incluye a Silverio Palacios, Francisco Rubio, Yessica Borroto, Luis Fernando Peña y Baruk Serna, quienes interpretan múltiples personajes que transitan entre lo dramático, lo irónico y lo humano.
Stephen Adly Guirgis, galardonado con el Premio Pulitzer en 2015 por Between Riverside and Crazy, es considerado una de las voces más relevantes de la dramaturgia contemporánea en Estados Unidos. The Last Days of Judas Iscariot se estrenó en Nueva York bajo la dirección de Philip Seymour Hoffman y es reconocida por su capacidad de cuestionar los límites entre justicia, fe y redención.
La versión mexicana tiene una duración aproximada de dos horas y se presenta con funciones los viernes, sábados y domingos en el Teatro Helénico, ubicado en Avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn, alcaldía Álvaro Obregón, Ciudad de México. Los boletos están disponibles en taquilla y en el sitio oficial helenico.gob.mx.
El montaje, dirigido por Marco Vieyra, permanecerá en cartelera hasta el 31 de agosto de 2025 en el Teatro Helénico.
