En los Dolomitas italianos fue identificado un yacimiento excepcional con miles de huellas fósiles de dinosaurios herbívoros de cuello largo, impresas hace 210 millones de años.
El hallazgo ocurrió de forma casual en el Parque Nacional de Stelvio y ya es considerado uno de los más importantes del mundo para el Triásico Tardío.
El descubrimiento se produjo cuando el fotógrafo de naturaleza Elio Della Ferrara detectó una pared vertical cubierta de huellas mientras realizaba tomas de fauna silvestre.
Al reconocer la singularidad del sitio, dio aviso al paleontólogo Cristiano Dal Sasso, del Museo de Historia Natural de Milán, quien activó de inmediato una investigación científica con apoyo de instituciones académicas y autoridades culturales.
Las huellas, algunas de hasta 40 centímetros de diámetro, muestran con claridad dedos y garras. Los análisis preliminares indican que pertenecen a prosaurópodos, ancestros de los grandes saurópodos jurásicos como el brontosaurio, que habitaron la región cuando el área formaba parte de extensas llanuras mareales asociadas al océano Tetis.
“Este es uno de los yacimientos de huellas fósiles del Triásico más importantes del mundo”, afirmó Cristiano Dal Sasso, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Milán.
El informe fue elaborado por el Museo de Historia Natural de Milán en colaboración con el MUSE de Trento y el Departamento de Ciencias de la Tierra “Ardito Desio” de la Universidad de Milán.
El estudio fue encargado por la Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de las provincias de Como, Lecco, Sondrio y Varese, en coordinación con el Parque Nacional del Stelvio.
Dal Sasso explicó que la magnitud del hallazgo radica en tres factores clave. El primero es la altísima densidad de huellas, con registros de entre cuatro y seis por metro cuadrado, un fenómeno poco común que sugiere desplazamientos en grandes grupos.
“Este es un descubrimiento excepcional porque hay miles de huellas, no solo unas pocas, y esto se debe a la altísima densidad: los dinosaurios caminaban allí en grandes manadas”, explicó Dal Sasso.
Otro elemento relevante es la diversidad de tamaños, ya que se han identificado huellas de ejemplares jóvenes junto a las de adultos, lo que incrementa la densidad del registro y aporta información sobre la estructura de los grupos.
“Caminaban juntos incluso con sus crías, porque también podemos ver sus huellas, y en ciertos puntos se detenían y se agrupaban”, detalló el paleontólogo.
El tercer aspecto destacado es la extensión del yacimiento. A lo largo de unos cinco kilómetros se han localizado alrededor de 30 afloramientos, y solo uno de ellos concentra entre mil 500 y dos mil huellas fósiles, lo que convierte a la zona en uno de los complejos icnológicos más extensos conocidos para este periodo geológico.
Las huellas se encuentran hoy en paredes casi verticales debido a los procesos tectónicos que levantaron los Dolomitas. Sin embargo, fueron impresas cuando los sedimentos estaban blandos y saturados de agua.
“La plasticidad de esos finísimos lodos calcáreos permitió conservar detalles anatómicos realmente notables, como las huellas de los dedos e incluso de las garras”, explicó Fabio Massimo Petti, icnólogo del MUSE de Trento.
Los investigadores estiman que se requerirán años de trabajo para dimensionar por completo el sitio. El uso de drones permitirá mapear la zona, ubicada entre los mil 800 y dos mil 400 metros de altitud, y detectar nuevos afloramientos que hoy podrían estar cubiertos por la nieve.
