El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, retrasó este martes su viaje a Islamabad, sin una nueva fecha confirmada, en medio de la incertidumbre sobre la segunda ronda de negociaciones con Irán para poner fin al conflicto.
De acuerdo con fuentes citadas por medios estadounidenses, el funcionario permanecerá en Washington para participar en reuniones en la Casa Blanca.
La decisión ocurre mientras Teherán no ha confirmado el envío de una delegación a Pakistán y a horas de que venza una tregua clave en el conflicto.
Según información difundida por medios como The New York Times y CNN, Vance tenía previsto salir este martes hacia Islamabad, donde encabezaría una nueva ronda de diálogo tras el encuentro del 11 y 12 de abril, que concluyó sin acuerdos sustantivos.
Conforme a fuentes del Gobierno estadounidense, el vicepresidente sostendrá reuniones internas en la Casa Blanca mientras se define la viabilidad del encuentro diplomático.
A su vez, el Gobierno de Pakistán indicó que continúa a la espera de una confirmación formal por parte de la delegación iraní, lo que mantiene en suspenso la agenda internacional.
En este contexto, el viaje contemplaba también la participación del enviado especial Steve Witkoff y de Jared Kushner, quienes formarían parte del equipo negociador estadounidense.
La incertidumbre se intensifica debido a que este miércoles concluye la tregua de dos semanas en la guerra con Irán. En este escenario, el presidente Donald Trump advirtió que no contempla extender el cese al fuego si no se alcanza un acuerdo, lo que incrementa la presión sobre ambas partes.
Derivado de la falta de avances, el Ejército iraní declaró que está preparado para responder de manera decisiva ante cualquier violación del alto al fuego por parte de Washington, luego de que fuerzas estadounidenses capturaran un buque iraní en el mar de Omán.
En paralelo, según reportes oficiales, persiste el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos, mientras fuerzas militares interceptaron un buque cisterna en el Indo-pacífico vinculado con Irán.
Esta escalada ocurre sin acuerdos sobre la libre circulación en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de petróleo que Teherán mantiene restringida como represalia.
El objetivo central de Washington, conforme a su postura oficial, es que Irán abandone el enriquecimiento de uranio y cualquier aspiración de desarrollar armamento nuclear. En contraste, el Gobierno iraní sostiene que su programa atómico tiene fines pacíficos y científicos.
Con información de EFE
