El ministro de Transportes, Óscar Puente, informó este miércoles que se investiga si la infraestructura ferroviaria en el tramo de Adamuz sufrió una rotura previa, después de que se detectaran marcas en la parte baja de varios trenes que circularon antes del convoy de alta velocidad de Iryo que descarriló.
Puente indicó que la indagatoria se centra en determinar si existía un elemento en la vía o si la propia infraestructura comenzaba a fallar antes del siniestro.
En este contexto, el ministro precisó que las señales fueron localizadas en los bogies —las piezas donde se montan las ruedas— de los cinco primeros coches del tren accidentado, mientras que los tres siguientes fueron los que finalmente descarrilaron.
Conforme a la información oficial, también se analiza si dos o tres trenes que pasaron previamente por el mismo tramo presentan daños similares.
“La cuestión es por qué se han producido estas marcas, si había algo en la vía o si era la propia vía que estaba empezando a romperse. En este momento no es posible establecer una conclusión”, afirmó Puente.
De acuerdo con Puente, el sexto coche del tren siniestrado es el que concentra el análisis más detallado por su posible papel clave en el accidente, mientras que el octavo ya fue retirado de la vía y colocado en un terreno contiguo, y el séptimo será el siguiente en ser desplazado del lugar.
A su vez, el ministro subrayó que la presencia de marcas en los bogies abre nuevas líneas de investigación, aunque sin permitir aún hipótesis definitivas.
“Los bogies de los cinco coches primeros presentan una marca y es posible incluso, que es algo que se está analizando, que los dos o tres trenes que pasaron primero tienen marcas similares”, relató.
Derivado de estos hallazgos, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) solicitó a Adif los registros de circulación del tramo de Adamuz correspondientes a los dos días previos al accidente.
Según explicó Puente, esta información permitirá verificar si otros trenes resultaron dañados al circular por una posible vía en mal estado.
Detalló que actualmente la CIAF cuenta con dos técnicos desplazados en Córdoba, luego de que uno de los tres especialistas enviados inicialmente tuviera que trasladarse de urgencia a Cataluña por el accidente de Gelida.
Mientras avanza la investigación, cobra fuerza la hipótesis planteada previamente por el presidente de la CIAF, Ignacio Barrón, quien apuntó a una posible “interacción” entre la vía y el tren como causa del descarrilamiento.
No obstante, las autoridades federales reiteraron que las conclusiones provisionales y el informe definitivo no estarán disponibles sino hasta dentro de varias semanas.
En este escenario, tanto el Ministerio de Transportes como Adif defendieron el estado de la infraestructura ferroviaria. Según datos oficiales, en los cuatro kilómetros del tramo de Adamuz donde ocurrió el accidente se realizaron alrededor de 40 actuaciones de revisión en los dos meses previos.
Además, insistieron en que la línea de alta velocidad había sido renovada recientemente, con trabajos concluidos en mayo del año pasado y una inversión de 700 millones de euros. Posteriormente, se efectuaron intervenciones adicionales para corregir fallos considerados “leves”, principalmente en las vías.
Cuestionado sobre la posibilidad de que las obras se hubieran ejecutado con materiales de baja calidad, Puente rechazó esa versión y aseguró que la renovación cumplió con todos los protocolos de seguridad establecidos por Adif.
“Es una barbaridad, es una obra contratada para renovar la vía con los materiales adecuados y a resultas de la investigación veremos si es así. Pero le aseguro que no se contratan obras ‘low cost’”, concluyó.
Afirmó que las pesquisas continuarán con el análisis técnico de los trenes afectados y la revisión de los registros de circulación, a fin de esclarecer si el daño en la infraestructura precedió al descarrilamiento y determinar responsabilidades.
