El primer ministro de Canadá, Mark Carney, declaró este martes que el “viejo orden mundial” no será recompuesto y llamó a otros países a actuar de manera conjunta frente a las grandes potencias, a las que acusó de desmontar un sistema basado en normas, mediante el uso de la integración económica como herramienta de presión.
El pronunciamiento del primer ministro, se dio durante su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, que se celebra esta semana en Suiza, en un contexto de tensiones geopolíticas y reconfiguración de alianzas internacionales.
De acuerdo con Carney, el mundo atraviesa una “ruptura” y no una transición, derivada de la forma en que las grandes potencias han transformado la interdependencia económica en un instrumento de subordinación.
En este contexto, subrayó que Canadá se encuentra en un proceso de recalibración de sus relaciones exteriores.
“No se puede vivir con la mentira del beneficio mutuo a través de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de la subordinación”, afirmó.
A su vez, el primer ministro recurrió al ensayo The Power of the Powerless, del escritor y expresidente checo Václav Havel, para ilustrar el momento actual, en el que dijo el orden mundial basado en normas “se está apagando” y los poderosos imponen su voluntad sobre los más débiles.
“Los poderosos pueden hacer lo que quieren y los débiles deben sufrir”, expresó.
Según Carney, así como los regímenes comunistas de Europa del Este perdieron fuerza cuando la sociedad dejó de acatar las normas impuestas, hoy corresponde a empresas y países resistir las prácticas de las grandes potencias.
No obstante, advirtió que el aislamiento no es una solución viable para los Estados más vulnerables.
“Un mundo de fortalezas sería más pobre, más frágil y menos sostenible”, señaló.
En este contexto, planteó que el desafío para potencias medias como Canadá no es solo adaptarse a la nueva realidad internacional, sino definir cómo hacerlo.
Conforme a su planteamiento, Ottawa apuesta por una estrategia más ambiciosa basada en la construcción de coaliciones flexibles y funcionales, asunto por asunto, sustentadas en comercio, inversión y cultura.
“Estamos creando una densa red de conexiones de la que podamos tirar frente a retos y oportunidades futuras”, indicó.
Durante su intervención, Carney también expresó su apoyo “firme” a Groenlandia y Dinamarca, así como el compromiso “inquebrantable” de Canadá con el artículo 5 de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
En consecuencia, advirtió que, mientras las grandes potencias pueden actuar de forma unilateral, las potencias medias no tienen ese margen.
“Cuando solo negociamos bilateralmente con un poder hegemónico, negociamos desde la debilidad. Esto no es soberanía”, dijo.
El discurso del primer ministro canadiense se produjo después de que un medio de comunicación nacional revelara que las fuerzas armadas de Canadá elaboraron, por primera vez en más de un siglo, un esquema teórico sobre una posible respuesta ante una invasión de Estados Unidos, lo que añade presión al debate sobre seguridad y alianzas estratégicas.
In an era of great power rivalry, Canada is choosing to be principled and pragmatic. To name reality, to act together, and to build what we claim to believe in. pic.twitter.com/ytZKt6sRyw
— Mark Carney (@MarkJCarney) January 20, 2026
En este escenario, Carney llamó a “nombrar la realidad” y a actuar de manera coordinada con países afines, como eje de la política exterior canadiense en los próximos años.
Con información de EFE
