Crece presencia de espías rusos en México pese a advertencias de EE. UU.

Fuentes estadounidenses aseguran que, bajo el gobierno de Donald Trump, no está claro si continuará la presión para expulsar espías rusos.

Estados Unidos entregó al Gobierno mexicano una lista con más de dos decenas de espías rusos encubiertos que operaban bajo cobertura diplomática, pero México decidió no expulsarlos, según funcionarios de ambos países.

Las advertencias llegaron entre 2022 y 2023 a altos niveles, incluido el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, en medio de un incremento de actividades clandestinas de Moscú en territorio nacional. La operación se desarrolla en la capital y en destinos turísticos como Cancún, donde los espías se reúnen con contactos y superiores sin levantar sospechas.

Las maniobras se intensificaron desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, período en el que México se consolidó como plataforma privilegiada para operaciones de inteligencia, aprovechando su proximidad con Estados Unidos, el volumen de turistas y la limitada capacidad de contrainteligencia mexicana, enfocada principalmente en amenazas internas.

Red de espionaje reforzada tras la guerra en Ucrania

De acuerdo con nueve funcionarios estadounidenses y mexicanos, actuales y anteriores, Washington alertó repetidamente al Gobierno mexicano sobre el aumento de actividades del GRU —la agencia de inteligencia militar rusa— en el país.

En marzo de 2022, el general Glen VanHerck, jefe del Comando Norte de EE. UU., expuso públicamente ante el Senado, que los espías rusos estaban en México.

“La mayor parte de los miembros del GRU en el mundo se encuentra ahora mismo en México”, afirmó el general VanHerck.

Sin embargo, López Obrador minimizó las advertencias al día siguiente y dijo en ese entonces, “no tenemos información sobre eso”. Funcionarios estadounidenses aseguran que sí la tenía.

La CIA elaboró una lista detallada de operativos rusos asignados a la embajada en Ciudad de México, incluyendo antecedentes de misiones de espionaje en Europa y Estados Unidos. Pese a ello, cinco fuentes confirmaron que México se negó a expulsarlos.

El diplomático estadounidense Juan González, quien fungió como director para Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno de Joe Biden, señaló:

“Les dimos nombres de espías rusos que se hacían pasar por diplomáticos en la embajada de Ciudad de México. Eran agentes experimentados que habían participado en operaciones sofisticadas en Europa”, sostuvo González.

Embajada rusa, un foco atípico de actividad

La misión diplomática de Rusia en México es una de las más grandes del mundo, con 85 diplomáticos, pese a la limitada relación económica, cultural o militar entre ambos países. En contraste, México mantiene solo 16 diplomáticos en Moscú.

Washington ha observado desde 2022 un flujo continuo de personal del Kremlin hacia la capital mexicana, luego de expulsiones masivas de agentes rusos en Europa y Norteamérica.

“Si vas a manejar y reclutar espías, la proximidad es clave […] Rusia puede actuar con mayor impunidad en México: no hay tantos ojos sobre ellos como en Estados Unidos o Canadá”, explicó Duyane Norman, exjefe de operaciones de la CIA en Latinoamérica.

El caso de Héctor Alejandro Cabrera Fuentes, mexicano detenido en Miami en 2020 por intentar obtener información sobre un informante de EE. UU., es una de las pocas operaciones que se han hecho públicas.

Choque diplomático y respuestas inconclusas

En 2022, la entonces vicesecretaria de Estado Wendy Sherman planteó directamente el tema al canciller mexicano Marcelo Ebrard. Según personas con conocimiento del encuentro, Ebrard buscó atenuar el señalamiento al asegurar que los rusos señalados “no eran un problema”.

Sin embargo Sherman lo rebatió reafirmando sobre la presencia de rusos en México.

“Son un problema. Lo sabemos, nosotros echamos a muchos de ellos de Washington y ahora están aquí”, expresó Sherman.

Aun así, cuando diplomáticos estadounidenses dieron seguimiento, funcionarios mexicanos afirmaron que nunca habían recibido la lista, que era imprecisa o que se había extraviado en áreas de menor rango.

En 2023, Washington consiguió un compromiso parcial: México permitiría que Estados Unidos opinara sobre solicitudes rusas de acreditaciones diplomáticas y rechazara perfiles señalados. Algunos fueron vetados, pero los ya instalados permanecieron en el país.

Neutralidad mexicana y tensiones crecientes

La administración de Claudia Sheinbaum, que asumió la Presidencia en otoño de 2024, continuó la política de neutralidad histórica: condenó la invasión rusa en la ONU, pero evitó sanciones y no se reunió con el presidente ucraniano en la última cumbre del G7.

Mientras tanto, la canciller mexicana sostuvo una reunión este año con el ministro de Exteriores de Rusia en Brasil, donde ambas partes expresaron “relaciones cordiales”.

Desde Morena —partido gobernante— prevalece un fuerte recelo hacia las políticas exteriores de Washington, lo que, según funcionarios estadounidenses, explica parte de la resistencia a actuar.

Rusia también intensificó operaciones de desinformación en América Latina. Británicos y franceses manifestaron su preocupación por campañas digitales dirigidas a influir en la opinión pública mexicana.

México, pieza estratégica

Para Moscú, Latinoamérica es un espacio prioritario. Durante una visita a la región, Nikolai Patrushev, jefe del Consejo de Seguridad de Rusia, afirmó que México es una región de gran importancia para Rusia.

“La importancia de esta región para Rusia está creciendo rápidamente […] son países a la vanguardia de la lucha por la verdadera soberanía de Latinoamérica”, declaró Patrushev.

Expertos señalan que México funciona como plataforma idónea por su conexión aérea con EE. UU. y su extensión turística, que permite camuflar reuniones e intercambios de inteligencia.

La tolerancia mexicana, advierten en Washington, abre la puerta a operaciones de largo alcance que buscan información estratégica de Estados Unidos y posicionar influencia rusa en la región.

Fuentes estadounidenses aseguran que, bajo el gobierno de Donald Trump, no está claro si continuará la presión para expulsar espías rusos. La nueva doctrina de influencia hemisférica favorecería limitar la presencia rusa y china, pero la volatilidad en la relación con Moscú complica el pronóstico.

Por ahora, los operativos rusos ya instalados en México permanecen en el país, mientras crece la inquietud diplomática en Washington y Europa sobre el papel de México en la geopolítica del espionaje global.

Con información de The New York Times

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