Dos terremotos de gran magnitud sacudieron la península rusa de Kamchatka este miércoles, generando una serie de alertas de tsunami en diversas regiones del océano Pacífico.
Aunque se activaron evacuaciones en varios países, hasta el momento no se han reportado víctimas mortales, y la mayoría de las advertencias ya fueron desactivadas.
El primer sismo, con una magnitud de 8.8, fue registrado a las 8:25 hora local japonesa y ha sido considerado el más fuerte en la región desde 1952.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el epicentro se localizó a una profundidad de 18.2 kilómetros. Horas más tarde, a las 21:56, se produjo un segundo temblor de magnitud 6.2, con epicentro más profundo y localizado a unos 200 kilómetros de la capital regional.
El impacto fue significativo en zonas costeras del Lejano Oriente ruso. En Petropávlovsk-Kamchatski, colapsó parte de la fachada de una guardería, mientras que en el puerto de Sévero-Kurilsk, en las islas Kuriles, se registraron inundaciones tras la llegada de olas de hasta cuatro metros.
“Nuestros colegas del Servicio Meteorológico y Monitoreo del Medio Ambiente desactivaron la alerta de amenaza de tsunami”, informó el ministro de Emergencias de Kamchatka, Serguéi Lébedev.
Además, en la isla de Paramushir, cuatro grandes olas alcanzaron la costa, y una de ellas avanzó hasta 200 metros tierra adentro. Las autoridades evacuaron a 2,700 personas en el archipiélago de las Kuriles como medida preventiva. También fue desalojado un campamento de surfistas en Kamchatka.
En Japón, el temblor apenas se sintió en superficie, alcanzando nivel dos en la escala sísmica nacional. Sin embargo, el gobierno emitió órdenes de evacuación para alrededor de dos millones de personas ante el posible arribo de olas de hasta tres metros.
“No se registraron daños ni anomalías en las instalaciones”, informó TEPCO, la empresa operadora de la planta nuclear de Fukushima, tras evacuar de forma preventiva a todo su personal.
A lo largo del día, las autoridades japonesas redujeron gradualmente el nivel de alerta hasta levantarla por completo en el litoral del Pacífico, manteniendo solamente recomendaciones de precaución a la población.
En Hawái, el gobernador Josh Green declaró el estado de emergencia y activó protocolos de evacuación luego de que las primeras olas alcanzaran las costas del archipiélago a las 8:25 hora local. La alerta fue rebajada más tarde.
“No se espera que un gran tsunami azote el estado de Hawái”, precisó el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico en un boletín.
En la costa oeste de Estados Unidos, el Servicio Meteorológico Nacional confirmó la llegada del tsunami a través de sensores en Arena Cove, Monterrey y Crescent City, esta última en el nivel más alto de alerta. No se reportaron daños.
En Asia, las autoridades de China emitieron una alerta amarilla para las costas de Zhejiang y Shanghái, que fue desactivada horas después. Filipinas también activó advertencias para 22 provincias, incluida Manila, sin registrar afectaciones.
“No se han registrado perturbaciones significativas del nivel del mar ni olas de tsunamis destructivas”, afirmaron autoridades filipinas al anunciar la cancelación de su alerta.
Taiwán, por su parte, emitió una advertencia preventiva exhortando a sus habitantes en zonas costeras a mantenerse atentos, aunque no ordenó evacuaciones.
En América Latina, México activó una alerta para sus costas del Pacífico a través de la Secretaría de Marina. Se proyectó la llegada de olas menores a 20 centímetros entre las 2:00 y las 8:00 horas del miércoles. También se emitieron avisos para Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
En Sudamérica, Perú, Chile, Ecuador y Colombia declararon alertas similares. En Chile, el presidente Gabriel Boric informó sobre evacuaciones anticipadas siguiendo los protocolos nacionales.
“Hay una alerta de tsunami para toda la costa”, indicó el mandatario chileno, confirmando el operativo preventivo en curso.
Ecuador suspendió clases en las Islas Galápagos como medida preventiva. En Colombia, se activó una alerta en los departamentos de Nariño y Chocó, con vigilancia especial en la isla de Malpelo ante la inminente llegada de la primera ola.
Las autoridades internacionales continúan monitoreando la actividad sísmica, mientras los organismos de protección civil evalúan los daños y mantienen medidas de precaución ante posibles réplicas.
