La presidente de la República, Claudia Sheinbaum, volvió a evitar cualquier comentario sobre el Premio Nobel de la Paz otorgado a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado.
Durante su conferencia matutina de este jueves, la mandataria sostuvo que México actuará conforme a los principios de autodeterminación y no injerencia, especialmente en medio de la crisis política que atraviesa Venezuela.
La pregunta surgió después de la ceremonia oficial donde la hija de Machado recibió el galardón en su nombre. Frente a ese contexto, Sheinbaum optó por mantener la misma respuesta que ya había expresado semanas antes.
“La última vez dije sin comentarios y sigo diciendo sin comentarios”, afirmó al ser cuestionada sobre el reconocimiento internacional a Machado.
Tras esa respuesta, Sheinbaum amplió su postura, no sobre la opositora, sino sobre el marco diplomático que guía la relación de México con otros países. La presidente subrayó que la posición del Gobierno federal no cambia ante presiones o coyunturas externas.
“México siempre va a defender la autodeterminación de los pueblos, la no invasión, la no injerencia y la decisión de los pueblos de tener a los gobiernos que decidan los propios pueblos su soberanía”, explicó.
En contexto, el Consejo Nacional Electoral declaró la victoria de Nicolás Maduro sin presentar el desglose de resultados por casilla o centro de votación. Ese detalle —equivalente al “voto por voto”— fue exigido en México en 2006 y es hoy una de las principales demandas de la oposición en Caracas.
A pesar de que ese procedimiento no se llevó a cabo, el gobierno mexicano envió un representante a la toma de posesión de Maduro, lo cual constituye un reconocimiento diplomático a su continuidad, que ya supera una década.
El contraste con el caso de Perú volvió a surgir en el análisis político nacional. Durante la administración anterior, México intervino discursivamente en la crisis generada tras la detención del expresidente Pedro Castillo y nunca reconoció a Dina Boluarte como mandataria.
La entonces postura oficial consideró ilegítimo su arribo al poder y llegó a calificarla como “espuria”, lo que marcó una diferencia clara frente a la actitud asumida con Venezuela.
Sheinbaum cerró el tema insistiendo en que la política exterior mexicana no se define a partir de afinidades o simpatías, sino de los principios que establece la Constitución.
