El gobierno de Trinidad y Tobago autorizó el uso de sus aeropuertos por aviones militares de EE. UU. para reforzar la seguridad en el Caribe, decisión que desató la reacción de Venezuela, que canceló de inmediato el suministro de gas natural al país insular.
De acuerdo con la información proporcionada, la autorización permite el tránsito de aviones militares estadounidenses hacia y desde los aeropuertos de Piarco y Arthur NR Robinson, con operaciones de carácter logístico, en un contexto marcado por el incremento del despliegue militar de Washington en el Caribe y por nuevas tensiones geopolíticas en la región.
Cooperación logística y seguridad regional
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Trinidad y Tobago informó que dio luz verde a la solicitud presentada por Estados Unidos para el uso de ambas terminales aéreas. Según la cancillería, Washington notificó que las operaciones autorizadas se limitan a actividades logísticas.
“Son de naturaleza logística, facilitando el reabastecimiento y las rotaciones rutinarias de personal”, señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores.
El ministro de Relaciones Exteriores, Sean Sobers, explicó que la decisión forma parte del diálogo permanente que mantiene el Gobierno con la Embajada de Estados Unidos en Puerto España, y subrayó que se inscribe en compromisos previos de cooperación en materia de seguridad.
“[La primera ministra Kamla Persad-Bissessar] ha reafirmado el compromiso del Gobierno con la cooperación y la colaboración en la búsqueda de la seguridad para Trinidad y Tobago y la región en general”, afirmó Sobers.
Las autoridades locales sostienen que esta cooperación ha permitido fortalecer capacidades de vigilancia, realizar ejercicios militares conjuntos y ejecutar operaciones contra el narcotráfico que derivaron en incautaciones de drogas valuadas en millones de dólares.
En los últimos dos meses, efectivos de la 22ª Unidad Expedicionaria de Marines de Estados Unidos realizaron maniobras con la Fuerza de Defensa de Trinidad y Tobago, mientras que el destructor USS Gravely hizo escala en el país como parte del despliegue estadounidense en el sur del Caribe.
Contexto estratégico de Estados Unidos
El anuncio coincidió con la publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de Estados Unidos, firmada por el presidente Donald Trump, documento en el que la Casa Blanca plantea la intención de reforzar su influencia hemisférica.
Washington busca “reafirmar y hacer cumplir la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestra seguridad y acceso a geografías clave”, señala el documento.
La estrategia añade que Estados Unidos procurará impedir que actores externos establezcan capacidades militares o controlen activos estratégicos en la región, en un enfoque denominado el “Corolario Trump” de la Doctrina Monroe.
Dentro de ese marco, se plantea trabajar con socios regionales para “controlar la migración, frenar los flujos de drogas y fortalecer la estabilidad y la seguridad en tierra y mar”. Por su ubicación geográfica, Trinidad y Tobago figura dentro del área de interés estratégico delineada por Washington.
Radar, ejercicios y cuestionamientos internos
En noviembre, marines estadounidenses instalaron en el aeropuerto Arthur NR Robinson un radar AN/TPS-80 G/ATOR, diseñado para detectar aeronaves, drones y misiles. La propia Persad-Bissessar confirmó su existencia el 27 de noviembre, tras cuestionamientos de la prensa.
“Ellos nos están ayudando con algo en el aeropuerto”, declaró.
Posteriormente, precisó que el plan incluía “la pista y un radar” para mejorar la vigilancia frente al narcotráfico. La mandataria atribuyó a ese sistema un papel clave en la incautación de marihuana valuada en 171 millones de dólares, hallada en una embarcación no tripulada en el pantano de Caroni.
Tras ese operativo, Persad-Bissessar informó que sostuvo conversaciones con funcionarios de la Embajada estadounidense sobre “nuestra cooperación continua en la lucha contra el crimen”.
La instalación del radar generó críticas de la oposición, que fueron rechazadas por el Gobierno. En paralelo, otros países caribeños analizan solicitudes similares de Washington.
En agosto, Estados Unidos pidió a Granada permiso para instalar un radar en el aeropuerto internacional Maurice Bishop; el primer ministro Dickon Mitchell dijo entonces que su país evalúa la propuesta sin aceptar plazos externos.
Trinidad y Tobago mantiene, además, un acuerdo de estatus de fuerzas con Estados Unidos, firmado en 2024, que permite la cooperación militar bilateral.
En agosto, Persad-Bissessar señaló que su país permitiría operaciones estadounidenses si Venezuela realizara una incursión en Guyana y existiera una solicitud formal, en el contexto de la disputa por el Esequibo.
Venezuela rompe cooperación energética y acusa agresión
La autorización otorgada por Trinidad y Tobago a aeronaves militares de Estados Unidos provocó una respuesta inmediata del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, que acusó a Puerto España de participar en acciones hostiles contra Caracas y anunció la cancelación total del suministro de gas natural.
En un comunicado oficial, el Gobierno venezolano afirmó que tuvo conocimiento de la participación de Trinidad y Tobago en un operativo encabezado por Estados Unidos el pasado 10 de diciembre, durante el cual fue asaltado un buque que transportaba petróleo venezolano.
Caracas calificó el hecho como una violación grave del derecho internacional y de los principios de libre navegación y comercio.
“El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela informa que ha tenido conocimiento pleno sobre la participación del Gobierno de Trinidad y Tobago en el robo del petróleo venezolano, cometido por la administración estadounidense el pasado 10 de diciembre con el asalto de un buque que transportaba este producto estratégico de Venezuela”, señala el comunicado oficial.
El texto acusa directamente a la primera ministra Kamla Persad-Bissessar de mantener una política hostil hacia Venezuela desde su llegada al poder, particularmente por permitir la instalación de infraestructura militar estadounidense en territorio trinitense.
“La Primera Ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, ha revelado una agenda hostil contra Venezuela desde su llegada al Gobierno, incluyendo la instalación de radares militares estadounidenses para el asedio contra los buques que transportan el petróleo venezolano”, sostuvo el Gobierno venezolano.
Según Caracas, estas acciones habrían convertido a Trinidad y Tobago en una plataforma de agresión contra Venezuela, alineada con los intereses estratégicos de Washington en el Caribe.
“Esta funcionaria ha convertido el territorio de Trinidad y Tobago en un portaaviones estadounidense para agredir a Venezuela, en un acto inequívoco de vasallaje”, afirma el comunicado.
Ante lo que calificó como una escalada de hostilidades, el Gobierno del presidente Nicolás Maduro Moros informó que decidió extinguir de manera inmediata cualquier relación energética vigente con Trinidad y Tobago, incluida la provisión de gas natural.
“Hoy, ante este gravísimo hecho que pretende robar vulgarmente el petróleo de Venezuela, el Gobierno venezolano ha decidido extinguir de manera inmediata cualquier contrato, acuerdo o negociación para el suministro de gas natural a ese país”, indicó.
El comunicado finalizó con un mensaje político enfático sobre la soberanía venezolana y su postura frente a lo que considera injerencias externas.
“¡Venezuela se respeta! Y no permitirá que ningún ente colonial y sus vasallos atenten contra la sagrada soberanía del país y su derecho al desarrollo. Venezuela vencerá siempre”, concluyó el Gobierno venezolano.
Ante la complicidad del gobierno de Trinidad y Tobago para robar el petróleo a Venezuela, el Gobierno Bolivariano del Pdte. Nicolás Maduro extingue de manera inmediata cualquier contrato o negociación que suponga el suministro de gas a este país vecino. pic.twitter.com/HVatYkOL0q
— EmbaVeNicaragua (@EmbaVenezNica) December 15, 2025
