El histórico líder del Cártel de Sinaloa, Ismael “El Mayo” Zambada, se declaró este lunes culpable de dos cargos de narcotráfico en una audiencia realizada en un tribunal federal de Nueva York.
Con esta decisión, el capo mexicano admitió su responsabilidad en actividades ilícitas desarrolladas durante más de cinco décadas y aceptó las consecuencias judiciales de su trayectoria criminal.
De acuerdo con los registros judiciales, Zambada enfrentaba un total de 17 cargos, entre ellos conspiración bajo la Ley RICO, lavado de dinero, secuestro y homicidio relacionados con el narcotráfico.
La declaración de culpabilidad lo compromete a aceptar la sentencia que dicte el juez Brian M. Cogan, prevista para el 13 de enero de 2026.
El magistrado explicó que cada uno de los delitos reconocidos contempla la posibilidad de cadena perpetua, por lo que el fundador del Cártel de Sinaloa perdería la oportunidad de apelar la resolución.
En su intervención, el propio Zambada expresó un mensaje de reconocimiento sobre el impacto de sus actos.
“Reconozco el gran daño que las drogas han provocado a Estados Unidos, México y otros lugares. Asumo la responsabilidad y pido perdón a aquellas personas que se hayan visto afectadas por mis acciones”, afirmó.
El tribunal también precisó que el Gobierno de Estados Unidos valoró en 15,000 millones de dólares los bienes y activos obtenidos por Zambada a lo largo de su trayectoria delictiva, los cuales deberán ser entregados a las autoridades estadounidenses.
Durante la audiencia, que se extendió alrededor de 45 minutos, estuvieron presentes una treintena de periodistas, además de agentes de la Administración de Control de Drogas (DEA) y funcionarios judiciales.
A diferencia de otros procesos contra líderes del narcotráfico, el acusado no contó con la presencia de familiares en la sala.
Zambada fue identificado como número dos en la estructura del Cártel de Sinaloa, por detrás de Joaquín “El Chapo” Guzmán. A lo largo de su carrera, admitió haber impulsado prácticas de corrupción en diversos sectores de seguridad y política en México.
“Promoví la corrupción de policías, militares y políticos”, reconoció en su declaración de culpabilidad.
Por su parte, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, celebró la decisión del capo de aceptar los cargos en su contra y señaló:
“Morirá en una prisión federal, donde le corresponde”, sentenció.
Con información de EFE
