La opositora venezolana María Corina Machado reapareció este jueves en la capital noruega tras una salida clandestina de su país para recibir el Premio Nobel de la Paz 2025, luego de meses de operar desde la clandestinidad.
La dirigente llegó de madrugada al Grand Hotel de Oslo, donde saludó a decenas de seguidores. Horas antes, autoridades estadounidenses y europeas habían advertido del riesgo de que el gobierno de Nicolás Maduro intentara detenerla a su regreso.
Reaparición en Oslo y encuentro con seguidores
La llegada de Machado se produjo casi tres días después de su itinerario original debido a complicaciones para abandonar Venezuela. Tras arribar al aeropuerto de Gardermoen a las 21:58 GMT, acudió al hotel donde la esperaban simpatizantes venezolanos que se congregaron espontáneamente para recibirla.
Allí, la dirigente salió al balcón, visiblemente cansada pero sonriente, y entonó el himno nacional con la mano en el pecho.
Más tarde, bajó a la calle para acercarse a los asistentes, pese a las vallas instaladas por la Policía noruega por motivos de seguridad. Se subió a ellas en varias ocasiones para estrechar manos, dar abrazos y agradecer el apoyo.
Su aparición tomó por sorpresa incluso al Comité Nobel Noruego, cuyo presidente, Jørgen Watne Frydnes, había informado momentos antes que no habría un encuentro público porque Machado planeaba reunirse primero con su familia, a la que no veía desde hacía dos años.
Durante la breve interacción con medios internacionales, Machado explicó el significado personal y político de reencontrarse con sus seres queridos tras meses en la clandestinidad. Señaló que esta llegada a Noruega había sido un momento emocionalmente intenso, reforzando su convicción de continuar activa en la oposición.
“Durante más de 16 meses no he podido abrazar ni tocar a nadie. De repente, en cuestión de horas, he podido ver a las personas que más quiero, tocarlas, llorar y rezar juntas”, relató.
Riesgos asumidos y decisión de regresar
En declaraciones a la BBC, Machado subrayó que su presencia en Oslo no significa un alejamiento de la política interna venezolana, sino un paso dentro de una estrategia más amplia de presión internacional. Enfatizó que, pese a las amenazas en su contra, su intención es volver a Venezuela y continuar su labor con la oposición.
“Por supuesto que voy a regresar. Sé exactamente los riesgos que corro. Voy a estar en el lugar donde sea más útil para nuestra causa”, afirmó.
La dirigente explicó que su desplazamiento responde a una valoración reciente de la coyuntura política y de seguridad, lo que la llevó a considerar que, al menos temporalmente, su labor debía realizarse desde el exterior.
“Hasta hace poco, el lugar donde creía que tenía que estar era Venezuela; el lugar donde creo que tengo que estar hoy, en nombre de nuestra causa, es Oslo”, señaló.
Al referirse al gobierno venezolano, la opositora insistió en que enfrenta un escenario de persecución directa, razón por la cual la salida del país implicó un alto nivel de riesgo personal.
“El gobierno venezolano dice que soy terrorista y que tengo que pasar el resto de mi vida en la cárcel, y me buscan. Así que salir de Venezuela hoy, en estas circunstancias, es muy, muy peligroso”, dijo.
Machado aprovechó su testimonio para destacar el papel de quienes participaron en su salida del país, explicando que su llegada a Oslo fue posible por una red de apoyo que actuó de manera clandestina.
“Solo quiero decir hoy que estoy aquí porque muchos hombres y mujeres arriesgaron sus vidas para que yo pudiera llegar a Oslo”, expresó.
Advertencia desde Washington
Durante el mismo día, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió un mensaje directo sobre las consecuencias diplomáticas que tendría una posible detención de Machado por parte del gobierno de Maduro.
La advertencia surgió durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, donde fue consultado sobre la seguridad de la dirigente opositora.
“No me gustaría que la arrestaran, no estaría contento con eso”, respondió el mandatario.
Trump dijo no estar al tanto de alguna orden de captura inmediata, pero resaltó que Machado había tenido un gesto hacia él al dedicarle unas palabras durante el anuncio del Nobel. El presidente estadounidense sostuvo que su interés en conflictos internacionales responde a salvar vidas.
Machado al dedicarle el reconocimiento “fue muy amable”, comentó Trump, antes de señalar que su motivación para intervenir en conflictos “es salvar vidas”, no obtener galardones.
Disfraz, controles y una lancha de madera
Según The Wall Street Journal, la salida de Machado se planeó durante dos meses como una operación de alto sigilo. El diario, citando a una persona cercana a la operación, explicó que la dirigente se disfrazó para evadir vigilancia y atravesó 10 controles militares antes de llegar a un punto costero desde donde abordó una lancha de madera hacia Curazao.
Ese trayecto fue la primera escala de una ruta diseñada para alcanzar Oslo a tiempo para actividades relacionadas con el Premio Nobel de la Paz.
El rotativo señaló que en la operación participó una red venezolana que colabora con personas que buscan salir del país en condiciones de riesgo político. Las complicaciones para evadir la vigilancia estatal provocaron un retraso de casi tres días respecto al itinerario original.
En Oslo, Machado se reencontró con su hija Ana Corina Sosa, quien pronunció en su nombre el discurso de aceptación del Nobel, así como con sus otros dos hijos, su hermana y su madre, Corina Parisca, quienes la esperaban desde horas antes en la capital noruega.
