Claudia Sheinbaum, presidenta de México, condenó los hechos violentos ocurridos el sábado en el Zócalo capitalino durante la Marcha de la Generación Z, donde se registraron enfrentamientos entre policías e integrantes del llamado bloque negro, con saldo de al menos 120 personas heridas y 40 detenidos.
Las declaraciones se dieron ayer sábado, durante un acto de entrega de tarjetas del Banco del Bienestar a beneficiarios de la Beca Benito Juárez en Jonuta, Tabasco. Allí, la mandataria explicó que su gobierno sostiene una postura de respeto a la libre manifestación, pero sin avalar la violencia.
De acuerdo con Sheinbaum, la movilización en la Ciudad de México reunió a un número reducido de jóvenes y contrastó con la participación pacífica que, señaló, ha caracterizado a los movimientos que impulsaron la transformación política en el país.
Tras recordar experiencias de movilización encabezadas por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, la titular del Ejecutivo contextualizó que la vía pacífica ha sido determinante en los procesos políticos recientes.
Después de su exposición sobre la movilización de 2018 y el papel de Tabasco en las marchas de su movimiento por la democracia, reiteró que el cambio político en México se consolidó, según ella, sin recurrir a acciones violentas. A su vez, subrayó el contraste con los hechos registrados en el Zócalo.
“Y de manera pacífica, sin romper un solo vidrio, logramos la transformación del país con el voto de las mexicanas y de los mexicanos”, expuso.
Según Sheinbaum, los incidentes violentos en la capital del país contradicen el sentido legítimo del derecho a la protesta. En ese contexto, llamó a mantener las manifestaciones dentro de los cauces pacíficos.
“Por eso, hoy, que hubo una manifestación ahí en la Ciudad de México, donde dicen que ‘marcharon jóvenes’, pero en realidad había muy pocos jóvenes; y que de manera violenta quitaron unas vallas y rompieron vidrios, decimos: No a la violencia”, indicó.
Tras su primera afirmación, añadió una segunda reflexión dirigida a quienes participaron en los disturbios.
“Si uno no está de acuerdo, hay que manifestarse de manera pacífica, nunca hay que utilizar la violencia para cambiar, siempre por la vía pacífica”, reiteró.
Por su parte, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, respaldó la postura presidencial durante el mismo evento.
Según el funcionario, la convocatoria en Jonuta reflejó un mayor interés juvenil por temas educativos frente a lo ocurrido en la Ciudad de México. En su intervención, afirmó que sectores opositores buscan influir en la opinión pública mediante prácticas engañosas.
“Presidenta: juntó usted aquí más jóvenes en Jonuta que allá en la Ciudad de México, los que pretendieron marchar; porque la educación es lo que convoca a esta generación. Hay algunos que quieren engañar a las y los jóvenes contratando millones de bots para tratar de utilizarlos para sus fines: para que regresen los privilegios, para que regrese la corrupción”, sostuvo Delgado.
Posteriormente, el secretario contrastó el uso de recursos digitales con los programas sociales del Gobierno federal y destacó un enfoque educativo orientado a la cultura de paz.
“Mientras ellos se gastan millones en bots, nuestra Presidenta distribuye millones de becas para que los jóvenes ejerzan su derecho a estudiar. Mientras aquellos convocan a llenar las calles, pero se quedan con las ganas, nuestra Presidenta convoca a llenar las escuelas. Mientras ellos convocan a la violencia, en nuestras escuelas se enseña la cultura de paz y la no violencia”, dijo el titular de la SEP.
A su vez, Delgado señaló que las etiquetas aplicadas a las generaciones jóvenes no corresponden a sus realidades actuales, enfatizando el impacto de los programas educativos vigentes.
“Esta generación es la generación de la Beca Rita Cetina, es la generación de la beca Benito Juárez, es la generación de más becarios y más universitarios”, concluyó.
Al cierre de la jornada del sábado 15 de noviembre, autoridades de seguridad informaron que la movilización de la Generación Z comenzó de manera pacífica en el Ángel de la Independencia y avanzó por Paseo de la Reforma hacia el Centro Histórico.
Sin embargo, al llegar a la Plaza de la Constitución, un grupo encapuchado derribó las vallas colocadas frente a Palacio Nacional e inició una confrontación con los cuerpos policiales asignados al resguardo de la zona.
Según los reportes oficiales, los disturbios dejaron 100 policías lesionados, entre ellos elementos con contusiones, cortaduras y traumatismos, además de 20 civiles heridos y 40 personas detenidas puestas a disposición del Ministerio Público.
Las autoridades también informaron la incautación de objetos utilizados durante las agresiones, como piedras, martillos, cadenas y piezas desprendidas del mobiliario urbano.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad capitalina, los incidentes se atribuyen a la intervención de grupos organizados que desvirtuaron el carácter inicial de la convocatoria.
Mientras tanto, distintas voces dentro del movimiento afirmaron que, pese a los hechos violentos, la protesta buscaba exigir mayor seguridad, transparencia gubernamental y medidas más firmes contra la corrupción.
