Descubre cómo el estrés digital está afectando el rendimiento escolar de adolescentes

Según sus datos, interrumpir una actividad para atender mensajes o notificaciones retrasa hasta un 40 porciento la reanudación de la tarea inicial y aumenta en un 50 porciento el margen de error.

Un creciente fenómeno identificado como estrés digital está afectando la capacidad de concentración y el rendimiento académico de adolescentes, particularmente en los niveles de segundo y tercero de Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

De acuerdo con el Observatorio para la Promoción del Uso Saludable de la Tecnología, este problema se manifiesta cuando el uso de dispositivos digitales provoca una sobrecarga cognitiva que altera la forma en que el cerebro procesa la información.

El director del organismo, Guillermo Cánovas, precisó que el entrenamiento constante del cerebro para responder a múltiples estímulos al mismo tiempo provoca que las tareas se realicen con más lentitud y menos precisión.

Según sus datos, interrumpir una actividad para atender mensajes o notificaciones retrasa hasta un 40 % la reanudación de la tarea inicial y aumenta en un 50 % el margen de error.

“La falsa multitarea hace cometer más fallos. Es el entrenamiento para la dispersión y un niño que se está formando ya lo está incorporando en su cerebro”, afirmó el especialista.

Cánovas durante doce años dirigió el Centro de Seguridad en Internet para los menores en España.

Un problema que trasciende el tiempo frente a la pantalla

El estrés digital no solo se vincula con la cantidad de horas de uso del móvil, sino con la forma en que este interactúa con los hábitos diarios de los jóvenes.

Entre los indicadores, Cánovas enumeró el aumento de la tolerancia —cuando se buscan contenidos o juegos más intensos—, la conexión permanente por temor a perderse información del entorno digital y los síntomas de abstinencia al apagar el dispositivo.

“Y lo que más deben observar los padres y madres es cómo afecta a la vida cotidiana del adolescente, a sus hábitos, al sueño, a la alimentación… Ver el impacto que tiene sobre sus amistades y sobre sus formas de ocio”, indicó.

También, advirtió que el teléfono móvil “no es un aparato inofensivo”.

Datos del I Observatorio de Hábitos Digitales en menores señalaron que el 20 % de los niños presentó ansiedad cuando se limita el uso del teléfono móvil, mientras que el 38 % de las familias percibió un deterioro, en mayor o menor grado, en el rendimiento académico a causa del uso digital.

Consecuencias en el aprendizaje

Afirmó que estudiar mientras se interactúa con redes sociales o se atienden notificaciones deriva en tres efectos principales: pérdida de entre el 30 % y el 40 % del tiempo de estudio, incremento del 50 % en los errores y una memoria orientada al corto plazo. Este patrón, según el especialista, interfiere en la consolidación de aprendizajes y en la capacidad para abordar tareas complejas.

Iniciativas para revertir la tendencia

En el Colegio Virgen del Prado, en Ciudad Real, una propuesta pedagógica consistió en que estudiantes de los últimos cursos de Primaria y de Secundaria prescindieran de sus teléfonos durante una semana.

El ejercicio, realizado durante tres años y con la participación de Cánovas, permitió observar reacciones de ansiedad inicial y, en varios casos, una posterior reducción voluntaria del uso de redes sociales para mejorar la concentración.

“Vemos cómo surge el agobio y te das cuenta de lo necesaria que es la implicación de las familias, porque hay chavales que no pueden dejarlo”, comentó el especialista.

Añadió que, en 4º de ESO y Bachillerato, algunos alumnos cierran perfiles en redes sociales durante periodos de estudio.

Recomendaciones para las familias

Entre las acciones sugeridas, Cánovas propuso trabajar sobre los factores que generan el estrés digital, mantener las tareas hasta su conclusión antes de iniciar otra, y fomentar actividades físicas —especialmente aeróbicas— para regular el sueño y reducir el cortisol.

También alertó sobre el consumo de bebidas con altas dosis de cafeína por su efecto estimulante sobre el sistema nervioso.

“Si no se duerme no se elimina el cortisol”, subrayó.

A su Vez calificó estas bebidas como “una bomba para el cerebro”. Asimismo, indicó que reforzar la autoestima y las habilidades personales puede facilitar que los jóvenes disminuyan la dependencia tecnológica, y consideró clave cambiar la percepción social del estrés, diferenciando entre situaciones naturales que pueden manejarse y aquellas que requieren atención específica.

Con información de EFE

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