Rusia manifestó su disposición a negociar con Estados Unidos un nuevo tratado de desarme tras expirar el START III a la medianoche, mientras China rechazó integrarse al diálogo.
El posicionamiento ocurrió en Moscú, Washington y Ginebra, en un contexto de señalamientos cruzados sobre arsenales nucleares y el futuro de la arquitectura de control armamentista.
La Casa Blanca plantea un acuerdo “nuevo, mejorado y modernizado”, en tanto Moscú advierte un “vacío” estratégico y Pekín condiciona cualquier participación.
En este contexto, el portavoz del Kremlin confirmó contactos recientes y la voluntad de retomar conversaciones técnicas con Washington.
“Ambas partes, Rusia y EE. UU., son conscientes de la necesidad de un pronto comienzo de las negociaciones sobre este tema”, afirmó Dmitri Peskov.
Derivado de la expiración del acuerdo, la Cancillería rusa advirtió implicaciones inmediatas para la estabilidad estratégica y reiteró que Moscú prioriza el diálogo, aunque ya se desvinculó de obligaciones del tratado.
“Ayer expiró el Tratado de Reducción de Armamento Estratégico y ha surgido un vacío […], en principio, Rusia está preparada para cualquier desarrollo de los acontecimientos”, dijo Serguéi Lavrov.
A su vez, Peskov confirmó que el jueves hubo consultas en Abu Dabi sobre la posibilidad de prolongar límites operativos del tratado y sostuvo que ambas delegaciones “asumirán posturas responsables”. Según reportes, se exploró hasta el último momento una extensión temporal de seis meses.
Desde Washington, el presidente Donald Trump descartó prorrogar el esquema vigente y pidió diseñar un instrumento distinto.
“En lugar de prorrogar el tratado ‘New START’ […] deberíamos encargar a nuestros expertos nucleares que trabajen en un tratado nuevo, mejorado y modernizado que pueda perdurar en el futuro”, escribió Donald Trump.
Mientras, en la Conferencia de Desarme de la ONU en Ginebra, China fijó postura y rechazó integrarse por ahora a un proceso trilateral.
“Las capacidades nucleares de China de ninguna manera se encuentran a nivel de Estados Unidos o Rusia, por tanto China no va a participar en negociaciones de desarme nuclear en este momento”, sostuvo Jian Shen.
Pekín añadió que corresponde a las mayores potencias nucleares realizar reducciones verificables y lamentó el vencimiento del START III, al que calificó como “vital” para la estabilidad global. En ese mismo foro, Washington acusó a China de incrementar su arsenal sin sujeción a límites de control.
“Una acumulación masiva y deliberada […] no está sujeta a ninguna limitación en materia de control de armamento”, dijo Thomas DiNanno.
En consecuencia, el debate se extendió a Europa. Moscú pidió que Francia y el Reino Unido se integren a un eventual nuevo esquema. París, por su parte, reiteró su compromiso con el Proceso P5 y atribuyó a Rusia el deterioro de la arquitectura de control tras suspender su participación en 2023.
“Francia mantiene su pleno compromiso […] con la profundización del diálogo sobre reducción de riesgos y doctrinas”, señaló Pascal Confavreux.
Conforme a antecedentes, el START III fue firmado en 2010 por Dmitri Medvédev y Barack Obama en Praga y renovado en 2021 por cinco años.
Con su vencimiento, las potencias nucleares quedan sin un marco operativo que limite de manera verificable ojivas y vectores estratégicos, mientras se perfila una negociación incierta sobre un acuerdo sustitutivo y el alcance de los actores que participarían.
Con información de EFE
