El presidente ruso, Vladímir Putin, instruyó a su alto mando militar a tomar en los próximos meses el norte de la región ucraniana de Donetsk, considerada la zona más militarizada del país y escenario de algunos de los combates más intensos desde 2022.
La directriz, según informes oficiales, busca consolidar el control total del Donbás ante la posibilidad de que las negociaciones con Kiev no prosperen.
El Kremlin ha puesto el foco en Sloviansk, ciudad simbólica del conflicto desde 2014 y uno de los principales bastiones defensivos de Ucrania en el norte de Donetsk. La ofensiva, detallaron mandos militares, avanzará a través de localidades estratégicas como Síversk, Limán y Kostiantínivka.
Rusia abre la “batalla final” en el norte de Donetsk
La toma de Síversk, a poco más de 30 kilómetros de Sloviansk, fue presentada en Moscú como el punto de partida de la ofensiva decisiva en la región.
En un informe dirigido a Putin, el comandante de la Agrupación Militar Sur, Serguéi Medvédev, afirmó que el avance abre un corredor operativo hacia el principal objetivo ruso.
“Hemos liberado la ciudad de Síversk, lo que allana el camino para continuar la ofensiva en dirección a la localidad de Sloviansk,” aseguró Medvédev al jefe del Kremlin.
De acuerdo con la narrativa militar presentada en Moscú, los reportes dirigidos al presidente enfatizan que las operaciones ofensivas continúan hacia Sloviansk, un gesto que, según fuentes oficiales, busca subrayar la cercanía del objetivo estratégico.
Putin celebró los avances y destacó su impacto en otras zonas del frente.
“La liberación de Síversk y las exitosas acciones ofensivas en esa dirección acercan significativamente una nueva y exitosa, no lo dudo, ofensiva en otros sectores y la expulsión de las formaciones armadas ucranianas de nuestro territorio y el restablecimiento de la paz en la tierra del Donbás,” comentó el mandatario ruso.
El simbolismo de Sloviansk y la ruta hacia el colapso del frente
Sloviansk, donde en abril de 2014 se instaló el primer foco armado prorruso, tiene un peso político y militar particular para Moscú.
El antiguo oficial Ígor Guirkin (alias Strelkov), uno de los líderes iniciales de la sublevación, admitió que la ciudad no era su primera opción, pero sí un punto prorruso clave y un nudo ferroviario vital.
Meses después de la rebelión, la urbe volvió al control de Kiev y pasó a integrar, junto a Kramatorsk, el principal distrito fortificado ucraniano en el norte de Donetsk. Pese a que por años quedó alejada de la línea de combate, las tropas rusas se aproximan nuevamente.
Según el Estado Mayor ruso, la caída de Sloviansk provocaría un “colapso inmediato” del frente ucraniano en esa región, además de reforzar el componente simbólico del avance.
El camino ruso: Limán, Kostiantínivka y los nueve focos de combate
Antes de llegar a Sloviansk, las tropas rusas necesitan tomar Limán, ubicada a unos 20 kilómetros al noreste. El jefe del Estado Mayor, Valeri Guerásimov, reconoció ante Putin que ya se emitieron órdenes formales para avanzar sobre esa localidad.
A su vez, para llegar a Kramatorsk, la otra gran fortaleza ucraniana, Rusia deberá superar la resistencia en Kostiantínivka, donde los combates urbanos persisten.
Medvédev informó que las unidades de asalto avanzan en los barrios del este y sureste de la ciudad, mientras se desarrollan “combates callejeros en el noreste” de la urbe, que tenía 70 mil habitantes antes de la guerra.
En total, fuerzas rusas atacan actualmente nueve bastiones ucranianos distribuidos en las regiones de Donetsk, Zaporiyia y Járkov.
Expertos militares estiman que, pese a los avances, Rusia —que en 2025 ha tomado menos del 1 por ciento del territorio ucraniano adicional— necesitará varios meses para intentar consolidar el control completo de Donetsk, donde Ucrania mantiene hasta ahora cerca del 20 por ciento del territorio.
Con información de EFE
