La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, inauguró este 14 de noviembre en la explanada del Monumento a la Revolución la Primera Feria del Frijol y la Agrobiodiversidad, un encuentro organizado para promover el consumo de productos del campo, fortalecer la producción nacional y avanzar hacia la autosuficiencia alimentaria mediante compras directas a pequeños productores.
Según el gobierno capitalino, la feria, programada para llevarse a cabo el 14 y 15 de noviembre, forma parte de los esfuerzos locales y federales para impulsar mecanismos de comercialización más equitativos y difundir el valor cultural del frijol como alimento esencial en la dieta mexicana.
De acuerdo con Brugada, esta estrategia se articula con programas implementados en la Zona de Conservación de la ciudad para garantizar precios justos y reducir intermediarios.
Al encabezar la ceremonia inaugural, la mandataria capitalina refrendó el compromiso de su administración para continuar respaldando a las comunidades rurales de la capital a través de programas como Altépetl Bienestar.
Manifestó que los gobiernos locales deben facilitar la llegada directa de los productos agrícolas a los hogares.
“Éste es un gran compromiso que tenemos que ver reflejado en el campo, en la Zona de Conservación de la ciudad. Es obligación de los gobiernos democráticos […] garantizar que estos productos lleguen directos, del productor al consumidor”, indicó.
Según explicó la Jefa de Gobierno, iniciativas como Del Campo a la Ciudad y Mercados de la Tierra permiten el abastecimiento diario de alimentos frescos provenientes de las zonas agrícolas de la metrópoli, lo que favorece a productores y consumidores.
Además, invitó a la población a visitar la feria para conocer la diversidad de granos y preparaciones tradicionales expuestas por comunidades campesinas.
Por su parte, el equipo organizador presentó un mural elaborado con variedades de frijol y maíces criollos por artesanos del pueblo originario de San Juanico Nextipac, en Iztapalapa. Según los responsables, la pieza rinde homenaje a un cultivo ancestral del cual México alberga 50 especies, 31 de ellas endémicas.
En representación del Gobierno federal, la directora general de Alimentación para el Bienestar, María Luisa Albores, subrayó la importancia del frijol como alimento identitario para el país y como componente clave de la dieta de la milpa.
También resaltó el aporte nutricional del grano, mencionando que su consumo contribuye a una alimentación saludable.
“Cuando hablamos de cultura y hablamos de identidad, está completamente ligado a nuestro campo. Hablar del frijol es hablar de ácido fólico, de proteína, de hierro, de vitamina D”, reiteró.
Durante su exposición, Albores explicó que, por más de tres décadas, se impulsó un modelo basado en importaciones, lo que afectó la producción nacional. Según dijo, el nuevo enfoque federal busca revertir esa tendencia mediante compras directas a productores con menos de cinco hectáreas.
“Se está comprando directamente en los centros de acopio […] en 27 mil pesos la tonelada, que es un excelente precio”, explicó.
Añadió que la distribución nacional del grano bajo la marca Bienestar permite ofrecerlo a 30 pesos por kilo, en contraste con los precios de hasta 80 pesos en cadenas comerciales.
En su mensaje, la funcionaria alertó sobre la reducción en el consumo nacional de frijol y el incremento del consumo de bebidas azucaradas.
“En 2021, el consumo per cápita de frijol bajó a 9 kilos […] mientras que el consumo de refrescos se ha elevado a 167 litros por año”, expuso.
En contraste, llamó a recuperar hábitos tradicionales de alimentación y a optar por productos de origen local.
“Si algo llevamos a nuestro plato, y es más directo del campo, es bueno”, indicó.
Albores recordó que la política educativa federal suprimió los alimentos ultraprocesados en las escuelas como medida para combatir la obesidad infantil. Asimismo, invitó a los asistentes a recorrer los módulos, conocer la diversidad de semillas y valorar el trabajo campesino.
“No podemos seguir siendo el país con más obesidad infantil y no hacer algo. Valorarnos también implica tomar conciencia de qué estamos alimentando a los que más amamos”, concluyó.
