El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró este jueves que su país actuó en defensa propia tras el enfrentamiento armado ocurrido un día antes en aguas territoriales cubanas, incidente que dejó cuatro muertos y siete heridos frente a la costa norte de Villa Clara.
De acuerdo con el Ministerio del Interior (Minint), el choque ocurrió la mañana del miércoles cuando una lancha rápida procedente de Estados Unidos ingresó de manera ilegal al territorio marítimo de la isla y fue interceptada por las Tropas Guardafronteras, lo que derivó en un intercambio de disparos.
Según las autoridades cubanas, la embarcación transportaba a diez personas presuntamente vinculadas a actividades delictivas y con objetivos catalogados como terroristas.
En este contexto, el mandatario fijó postura pública por primera vez tras los hechos y sostuvo que la actuación respondió a la protección de la soberanía nacional.
“Cuba no agrede ni amenaza. Cuba se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria que pretenda afectar su soberanía y estabilidad nacional”, afirmó Díaz-Canel.
Conforme a la versión oficial, el enfrentamiento dejó cuatro tripulantes fallecidos y siete heridos —seis integrantes de la lancha y el comandante de la patrulla cubana—, quienes reciben atención médica bajo custodia mientras continúan las investigaciones.
A su vez, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla respaldó la actuación de las fuerzas de seguridad y señaló que la protección territorial constituye una obligación del Estado.
“La defensa de las costas cubanas, del territorio nacional y de la seguridad nacional es un deber ineludible”, expresó Rodríguez.
Derivado de los interrogatorios iniciales, el Minint sostuvo que la incursión tenía “fines terroristas” y confirmó que todos los ocupantes eran ciudadanos cubanos residentes en Estados Unidos, varios de ellos con antecedentes penales.
Asimismo, indicó que dos de los heridos figuran previamente en la lista nacional de personas vinculadas a actividades terroristas.
Durante el operativo, las autoridades reportaron el aseguramiento de fusiles de asalto, armas cortas, chalecos antibalas, mirillas telescópicas, uniformes de camuflaje y artefactos explosivos artesanales tipo cóctel molotov.
Paralelamente, fue detenido en tierra otro ciudadano presuntamente encargado de recibir al grupo armado tras su ingreso al país.
El incidente ocurre en medio de un escenario de tensión política entre Washington y La Habana, marcado por restricciones económicas y energéticas que han profundizado la crisis interna en la isla.
Hasta el momento, no se ha confirmado una relación directa entre el enfrentamiento y el contexto geopolítico bilateral; sin embargo, las autoridades cubanas mantienen abierta una investigación para esclarecer responsabilidades y posibles vínculos internacionales.
