Al menos 11 personas murieron y 29 resultaron heridas tras un tiroteo masivo ocurrido la tarde de este domingo en Bondi Beach, al este de Sídney, Australia, durante la celebración judía “Chanukah by the Sea”.
El ataque, perpetrado al inicio de Janucá, fue calificado por las autoridades australianas como un acto terrorista con motivación antisemita. Uno de los agresores murió en el lugar, mientras que otro fue detenido con vida, aunque permanece en estado crítico bajo custodia policial.
La policía de Nueva Gales del Sur informó que las primeras llamadas de emergencia se recibieron a las 18:47 horas locales, cuando testigos reportaron una ráfaga prolongada de disparos en una de las zonas recreativas más concurridas del país, donde se encontraban cerca de mil asistentes, entre familias, menores de edad y turistas.
Las investigaciones preliminares confirmaron que el atacante abatido estaba vinculado a un vehículo estacionado en las inmediaciones, en cuyo interior fueron localizados artefactos explosivos improvisados.
Esto refuerza la hipótesis de un atentado planificado y coordinado. El segundo agresor fue reducido por ciudadanos y fuerzas de seguridad; posteriormente, fue trasladado a un hospital y permanece bajo vigilancia policial.
“Este es un ataque dirigido contra los judíos australianos en el primer día de Janucá, que debería ser una celebración de la fe. Es un acto de maldad, antisemitismo y terrorismo que golpea el corazón de nuestra nación”, afirmó el primer ministro Anthony Albanese en un mensaje televisado.
En el lugar del ataque, periodistas y servicios de emergencia describieron escenas de pánico y desorden. Objetos personales quedaron abandonados sobre la arena y el césped, incluidos mochilas, ropa y un cochecito de bebé, mientras los paramédicos atendían a las víctimas en improvisadas zonas médicas.
Cerca de un árbol fue asegurada un arma larga, aparentemente una escopeta, que ya forma parte de las pruebas periciales.
“Se sintió como diez minutos seguidos de ‘bang, bang, bang’. Parecía un arma muy potente”, relató Camilo Díaz, estudiante chileno de 25 años que asistía al evento.
Un residente de la zona describió la magnitud del ataque minutos después de los disparos.
“Vi al menos diez cuerpos en el suelo y había sangre por todas partes”, declaró Harry Wilson, vecino de Bondi.
Albanese también reconoció públicamente la intervención de ciudadanos que enfrentaron a uno de los atacantes y lograron desarmarlo, acción que, según las autoridades, evitó un número mayor de víctimas.
El atentado generó reacciones internacionales inmediatas. El presidente de Israel, Isaac Herzog, condenó el hecho como un “ataque cruel contra los judíos”, mientras que el primer ministro Benjamin Netanyahu acusó al gobierno australiano de alimentar el antisemitismo tras su postura diplomática sobre el reconocimiento de un Estado palestino.
Desde la comunidad judía australiana, líderes cuestionaron las medidas de prevención. Robert Gregory, jefe de la Asociación Judía de Australia, calificó el ataque como una tragedia “completamente previsible” y señaló fallas en la protección de eventos religiosos, en un contexto marcado por el aumento de incidentes antisemitas desde el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023.
Bondi Beach permanece bajo resguardo policial total, mientras las autoridades continúan con las investigaciones para determinar si existieron más implicados, evaluar posibles redes de apoyo y establecer nuevas medidas de seguridad para eventos públicos y religiosos en Australia.
