El Observatorio Volcánico de Hawái prevé nueva erupción en Kīlauea tras inflación

El organismo indicó que, si el patrón persiste, la erupción del volcán Kīlauea podría reiniciarse en cualquier momento.

El Observatorio Volcánico de Hawái (HVO) del Servicio Geológico de Estados Unidos advirtió que el volcán Kīlauea podría iniciar su episodio eruptivo número 37 tan pronto como el 22 de noviembre, luego de que la cima retomara un marcado proceso de inflación tras los eventos recientes registrados en el cráter Halemaʻumaʻu, dentro del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái.

La previsión del HVO, se sustenta en la secuencia continua de episodios que mantienen activa la erupción desde diciembre de 2024.

Según la geóloga del HVO Katie Mulliken, la actividad acumulada desde el 23 de diciembre de 2024 suma ya 36 episodios, varios de ellos destacados por romper récords en altura de fuentes de lava, volumen emitido y tasa de derrame.

Este comportamiento, de acuerdo con el organismo, confirma que el ciclo de inflación-desinflación sigue marcando los intervalos de cada nuevo evento.

En la revisión técnica más reciente, el HVO señaló que los episodios 34, 35 y 36 concentraron la fase más intensa de la erupción.

Basado en los datos oficiales, el episodio 34 se desarrolló durante la madrugada del 1 de octubre con fuentes inclinadas en el conducto norte, mientras que el respiradero sur emitió lava hacia arriba hasta unos 375 metros.

Seis horas de actividad aportaron nueve millones de metros cúbicos de lava al fondo del cráter.

Por su parte, el episodio 35 ocurrido entre el 17 y el 18 de octubre —estableció la mayor altura alcanzada en esta erupción—. La lava del conducto sur llegó aproximadamente a 450 metros y las fuentes del respiradero norte se situaron algunos cientos de pies por debajo.

En total, 10,2 millones de metros cúbicos de lava elevaron el nivel del fondo del cráter en promedio 2,7 metros. A su vez, el organismo explicó que, tras este episodio, la cumbre del volcán volvió a inflarse, un indicador recurrente previo.

El 4 de noviembre comenzaron a observarse desbordamientos desde el conducto sur impulsados por “eventos de pistón de gas”, un proceso en el que la corteza fría del magma impide la liberación inmediata de gases hasta que la presión fuerza su salida y provoca desbordamientos.

Los desbordamientos persistieron de manera intermitente desde ambos respiraderos hasta la mañana del 9 de noviembre, momento en que inició el episodio 36. De acuerdo con el HVO, este episodio liberó 8,1 millones de metros cúbicos de lava en solo cinco horas, la mayor tasa de derrame registrada en toda la erupción.

Además, el cono en crecimiento en el borde del cráter Halemaʻumaʻu añadió cerca de nueve metros solo durante este evento y ya alcanza unos 42 metros respecto al nivel previo a la erupción.

La tefra emitida en los episodios recientes también afectó estaciones de monitoreo cercanas, algunas de las cuales quedaron enterradas y debieron ser excavadas manualmente. Paneles solares y cámaras situadas a favor del viento durante el episodio 35 resultaron dañados o parcialmente derretidos.

En contraste, la dispersión de material alcanzó zonas fuera del entorno inmediato del cráter. Fragmentos de tefra del tamaño de un puño fueron arrastrados hasta la autopista 11, lo que motivó un aviso de la Agencia de Defensa Civil del Condado de Hawái.

Además, el viento transportó cabello de Pele hacia comunidades en el suroeste de la isla y elevó las concentraciones de gases volcánicos que intensifican el vog.

Finalmente, la inflación posterior al episodio 36 sostiene la proyección del HVO sobre la inminencia del episodio 37.

Según el organismo, mientras el patrón se mantenga, la erupción continuará activa y la cumbre podría volver a abrir un nuevo ciclo eruptivo en cualquier momento dentro de la ventana prevista.

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