Desarrollan terapia génica para prevenir el alzhéimer desde su origen genético

La OMS calcula que el alzhéimer representa entre el 60% y el 70% de los casos de demencia, con una tendencia a aumentar con la edad.

El Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR) desarrolla una terapia génica experimental para prevenir el alzhéimer mediante la modificación del gen APOE4, principal factor genético de riesgo para la enfermedad en su forma no hereditaria.

El proyecto fue presentado este lunes en La Rioja, España, y busca diseñar un tratamiento preventivo dirigido al cerebro a través de edición genética.

La iniciativa fue presentada por la consejera de Salud y Políticas Sociales del Gobierno de La Rioja, María Martín, junto con la investigadora principal de Neurobiología Molecular del CIBIR, Lidia Álvarez-Erviti.

Ambas destacaron que se trata de una línea de investigación considerada pionera a nivel internacional por su enfoque para modificar uno de los principales factores genéticos asociados con el desarrollo del alzhéimer.

El estudio, denominado “APOE-Switch: transformación del alelo APOE4 a APOE3 como terapia modificadora de la enfermedad de Alzheimer”, obtuvo el segundo lugar en el VI Premio de Investigación Científica en Salud de Fundación hna.

El reconocimiento estuvo acompañado de un financiamiento de 50.000 euros para impulsar su desarrollo.

La investigación se centra en el alelo APOE4, considerado el principal factor genético de riesgo para desarrollar alzhéimer de aparición tardía. El objetivo consiste en convertirlo, mediante técnicas de edición génica, en APOE3, una variante no asociada con un incremento del riesgo de padecer la enfermedad.

Para lograrlo, los investigadores emplearán vesículas extracelulares como vehículo para transportar el tratamiento directamente al cerebro.

Antes de iniciar la fase experimental, el equipo optimizará la terapia en cultivos celulares y, posteriormente, realizará pruebas en modelos animales portadores de la mutación genética.

Si los resultados son favorables, la investigación abriría la puerta al desarrollo de futuros ensayos clínicos en humanos.

La investigadora explicó que el gen APOE presenta distintas variantes y que una de ellas incrementa considerablemente la probabilidad de desarrollar la enfermedad.

“La idea es cambiar esa proteína para que estas personas tengan el riesgo estándar de padecer la enfermedad”. afirmó Lidia Álvarez-Erviti.

Álvarez-Erviti precisó que portar la mutación no significa que una persona desarrollará inevitablemente alzhéimer, sino que representa un importante factor de riesgo que puede aumentar significativamente la probabilidad de padecerlo.

La consejera María Martín destacó que esta nueva línea de investigación amplía el trabajo que el CIBIR había desarrollado durante años en enfermedades neurodegenerativas, especialmente en párkinson, y ahora incorpora esfuerzos dirigidos al alzhéimer.

“Se abre una nueva línea para otra de las enfermedades neurodegenerativas que tanto necesita investigación”. manifestó María Martín.

El papel del gen APOE4

Diversos estudios científicos identifican al APOE4 como el mayor factor genético de riesgo para el alzhéimer esporádico o de aparición tardía.

De acuerdo con investigaciones financiadas por la Unión Europea, las personas que heredan una copia de este alelo presentan aproximadamente cuatro veces más riesgo de desarrollar la enfermedad, mientras que quienes poseen dos copias pueden elevar ese riesgo hasta 15 veces respecto de quienes portan la variante APOE3.

Actualmente, no existe una terapia aprobada capaz de corregir directamente esta alteración genética. Sin embargo, distintos grupos científicos en Europa y Estados Unidos trabajan en estrategias de terapia génica enfocadas en modificar el comportamiento del gen APOE4, lo que convierte el proyecto del CIBIR en parte de una tendencia internacional orientada a prevenir la enfermedad antes de la aparición de los síntomas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 55 millones de personas viven con algún tipo de demencia en el mundo y que alrededor del 60% al 70% de los casos corresponden al alzhéimer; una cifra que continúa aumentando conforme envejece la población mundial.

La siguiente etapa del proyecto consistirá en validar la eficacia y la seguridad de la terapia en modelos preclínicos durante los próximos dos años.

Si los resultados son positivos, los investigadores buscarán avanzar hacia estudios clínicos que permitan evaluar su aplicación en personas con predisposición genética al alzhéimer.

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