El Gobierno de Irán cerró filas este lunes en torno al nombramiento del ayatolá Seyed Mojtaba Hosseini Jameneí como nuevo líder supremo, en medio de la segunda semana del conflicto con Estados Unidos e Israel.
La designación ocurre tras la muerte del ayatolá Alí Jameneí durante la guerra, mientras continúan los bombardeos en Oriente Medio y el precio del petróleo supera los 100 dólares por barril.
En paralelo, Israel intensificó los ataques contra objetivos en Irán y Líbano; Baréin reportó decenas de heridos por un dron iraní, y los mercados financieros asiáticos registraron fuertes caídas ante el temor de una escalada regional.
La Asamblea de Expertos de Irán, integrada por 88 miembros, eligió a Mojtaba Jameneí como sucesor de su padre en el liderazgo de la República Islámica. El nombramiento fue respaldado por las principales instituciones del poder político y militar del país.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó que la designación marca el inicio de una nueva etapa para el país.
“Una nueva era de honor y autoridad”, expresó Pezeshkian al felicitar al nuevo líder supremo.
En este contexto, la Guardia Revolucionaria y otras autoridades políticas, parlamentarias y militares declararon su obediencia al nuevo ayatolá, en un gesto de cohesión interna frente a las tensiones con Washington.
El respaldo institucional ocurre luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera el domingo que el nuevo líder iraní “no durará mucho” en el cargo si no cuenta con el visto bueno de su Administración.
Mientras se consolidaba el nuevo liderazgo iraní, el Ejército de Israel informó este lunes que lanzó nuevas oleadas de ataques contra objetivos en la región central de Irán y contra infraestructura controlada por el grupo chií Hizbulá en Beirut.
Las fuerzas israelíes indicaron que la ofensiva ocurrió horas después de otra serie de bombardeos en los que aseguraron haber atacado el cuartel general de la Fuerza Aérea de la Guardia Revolucionaria iraní, desde donde se coordinan operaciones con misiles balísticos y drones.
A su vez, el conflicto alcanzó a otros países del Golfo. El Ministerio de Salud de Baréin reportó 32 personas heridas, cuatro de ellas de gravedad, tras el impacto de un dron iraní en la zona de Sitra.
Entre los lesionados se encuentran un bebé de dos meses y dos menores de 7 y 8 años, todos ciudadanos bareiníes, según información difundida por la agencia estatal BNA.
De acuerdo con el Ministerio del Interior de Baréin, el ataque tenía como objetivo una instalación cercana al puerto de Mina Salman, donde se ubica una base militar estadounidense próxima a Sitra.
Los ataques forman parte de la respuesta iraní luego de que Estados Unidos e Israel iniciaran una ofensiva conjunta contra el territorio iraní el pasado 28 de febrero.
El conflicto también ha dejado víctimas entre las fuerzas estadounidenses. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó la muerte de un soldado en Kuwait, con lo que el número de militares estadounidenses fallecidos desde el inicio de la guerra asciende a ocho.
En el balance de víctimas civiles y militares, el embajador iraní ante la ONU señaló que al menos 1,332 personas han muerto en Irán desde el inicio de los combates. En Líbano, el Ministerio de Salud Pública reporta 394 fallecidos, mientras que en Israel se contabilizan diez muertos por impactos de misiles iraníes.
La escalada militar también provocó reacciones diplomáticas. Desde Arabia Saudí, el enviado especial de China para Oriente Medio, Zhai Jun, condenó los ataques contra la población civil.
“Cualquier ataque contra civiles inocentes y objetivos no militares”, señaló el diplomático chino, según informó la Cancillería de su país.
La tensión regional también impacta los mercados energéticos. El petróleo intermedio de Texas (WTI) superó los 100 dólares por barril por primera vez desde 2022, mientras que el crudo Brent rebasó los 105 dólares, impulsado por la preocupación sobre el Estrecho de Ormuz.
Por ese paso marítimo circula aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo, lo que ha generado temores de interrupciones en el comercio energético global.
“Es un pequeño precio”, dijo el presidente estadounidense Donald Trump al referirse al aumento del crudo.
Los mercados financieros reaccionaron con fuertes pérdidas. El índice Nikkei de Tokio cayó cerca del 7 % durante la media sesión del lunes, una baja similar a la del Kospi de Corea del Sur.
En tanto, las bolsas de China y Hong Kong retrocedieron alrededor del 3 %, mientras que los principales índices de India registraron caídas superiores al 2 %, reflejando la preocupación por una crisis energética derivada de la situación en Oriente Medio.
