El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), advirtió que las restricciones por edad que gobiernos como el de Australia y de distintas regiones están debatiendo e implementando para limitar el acceso de menores a redes sociales no son suficientes para garantizar la protección de niñas, niños y adolescentes.
El organismo señaló que estas medidas surgen ante un aumento documentado de riesgos como acoso digital, explotación y exposición a contenido perjudicial, con impactos directos en la salud mental y el bienestar infantil.
La agencia sostuvo que el enfoque centrado exclusivamente en la edad puede resultar ineficaz e incluso contraproducente, al empujar a la niñez hacia espacios en línea menos regulados.
De acuerdo con el Fondo de la ONU para la Infancia, la preocupación de los gobiernos es legítima, pues el entorno digital actual está fallando a los niños y generando una carga desproporcionada para las familias.
Sin embargo, subrayó que las redes sociales cumplen un papel relevante para menores que viven en aislamiento o en situaciones de marginación, ya que representan un punto de acceso a aprendizaje, conexión, juego y autoexpresión.
UNICEF puntualizó que, incluso en contextos donde se apliquen prohibiciones estrictas, muchos niños y jóvenes continuarán accediendo mediante dispositivos compartidos, soluciones alternativas o plataformas con menor supervisión, lo que dificulta aún más la capacidad de protegerlos.
“La regulación no debe ser un sustituto de que las plataformas inviertan en seguridad infantil. Las leyes que introducen restricciones por edad no son una alternativa a que las empresas mejoren el diseño de las plataformas y la moderación de contenido”, enfatizó el organismo.
El organismo insistió en que las restricciones por edad deben integrarse en un marco más amplio de protección digital, que combine el respeto a la privacidad y participación infantil con mecanismos efectivos de diseño seguro, monitoreo y moderación.
Según la agencia, la responsabilidad no puede recaer únicamente en padres y cuidadores, quienes deben enfrentar algoritmos que no ven, plataformas que no diseñaron y aplicaciones que operan permanentemente.
La institución señaló la necesidad de que gobiernos y reguladores establezcan obligaciones claras para las empresas tecnológicas, exigiendo no sólo el cumplimiento de estándares de seguridad infantil, sino también la identificación y mitigación de impactos adversos sobre los derechos de la niñez.
Añadió que los marcos normativos deben ser capaces de prevenir riesgos antes de que ocurran y abordar daños de manera sistemática.
Por otro lado, UNICEF subrayó la urgencia de fortalecer la alfabetización digital entre familias y cuidadores, dado que desempeñan un papel crucial para acompañar a la niñez en su presencia en línea.
No obstante, señaló que este rol debe ir acompañado de políticas que no sobrecarguen a los hogares con una responsabilidad que corresponde también a plataformas y autoridades.
El posicionamiento de UNICEF ocurre en un contexto internacional donde Australia aplicó este 10 de diciembre un veto nacional que prohíbe a menores de 16 años utilizar redes sociales.
La medida obligó a plataformas como TikTok, Instagram, Facebook, YouTube y otras a verificar la edad de sus usuarios y desactivar cuentas que no cumplieran la norma.
El Gobierno reportó más de 200,000 bajas en TikTok durante el primer día y anticipa cientos de miles más. La política de Australia busca frenar riesgos como ciberacoso, explotación, ansiedad y manipulación algorítmica, pero ha generado cuestionamientos, ya que muchos adolescentes —especialmente los más vulnerables— dependen de las redes para conexión social, apoyo emocional o identidad cultural.
Finalmente, la UNICEF remarcó que las decisiones sobre seguridad infantil deben basarse en evidencia sólida, incluyendo la experiencia directa de los propios niños, y reiteró su compromiso de trabajar con autoridades, especialistas, jóvenes y familias para que las regulaciones, las políticas públicas y el diseño tecnológico respondan a sus necesidades y derechos.
