El presidente venezolano Nicolás Maduro podría ofrecer cargamentos de petróleo crudo a Estados Unidos como moneda de cambio en eventuales negociaciones con la administración del mandatario estadounidense Donald Trump, según especialistas y datos oficiales.
De acuerdo con una publicación de la agencia Reuters, la posibilidad surge en medio de un aumento de la presión militar y política de Washington en el Caribe y de nuevas designaciones contra el círculo del gobierno venezolano.
La flexibilización de envíos, el desvío de cargas dirigidas a China y la entrega de licencias operativas a empresas estadounidenses figuran entre las herramientas que Caracas tendría disponibles para intentar aliviar sanciones y reactivar su industria petrolera, debilitada por años de restricciones y falta de inversión.
Producción estancada y presión creciente
Venezuela, miembro de la OPEP, mantiene una producción estabilizada en alrededor de 1.1 millones de barriles diarios, menos de un tercio de su máximo histórico de finales de los noventa. Más del 80% de las exportaciones se enviaron a China entre junio y octubre, de acuerdo con datos de movimiento de buques.
Los especialistas señalan que la estructura actual de ventas, sin contratos de suministro a largo plazo, permitiría desviar cargamentos hacia Estados Unidos o Europa si existiera un acuerdo político para ello. El analista energético Thomas O’Donnell indicó que la oferta “podría no ser suficiente ahora que Washington tiene la ventaja”.
“Enviar más petróleo a EE. UU. y proteger la inversión estadounidense en Venezuela es algo que Maduro puede ofrecer fácilmente”, afirmó.
Además, la Casa Blanca elevó la presión esta semana al designar al Cártel de los Soles como organización terrorista extranjera, lo que abre la puerta a nuevas operaciones y acciones financieras contra funcionarios venezolanos, según fuentes consultadas.
Reservas como herramienta de negociación
La ministra de Petróleo, Delcy Rodríguez, sostuvo que el interés estadounidense está vinculado directamente a las grandes reservas de crudo venezolano. A su vez, recordó la demanda de crudo pesado venezolano por parte de refinerías del Golfo de EE. UU.
“Quieren las reservas de petróleo y gas de Venezuela. A cambio de nada, sin pagar”, dijo Rodríguez.
Los analistas coincidieron en que Caracas buscaría también la reorganización de licencias para compañías petroleras estadounidenses y europeas, un punto crítico para destrabar inversiones y permitir exportaciones más fluidas.
Inversión extranjera: un terreno complicado
El país posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, pero la falta de contratos atractivos, las expropiaciones de la era Chávez y las sanciones han alejado a las grandes petroleras occidentales. Los proyectos han quedado en manos de pequeños inversionistas sin capacidad de aportar capital significativo.
Un eventual cambio de administración en Venezuela tampoco resolvería de inmediato los problemas estructurales de la industria: volver a los niveles de producción de hace veinte años implicaría inversiones millonarias y una reforma profunda del modelo energético.
Por otra parte, el Ministerio de Petróleo, PDVSA y autoridades estadounidenses no respondieron solicitudes de comentario.
Mientras tanto, los movimientos en el mercado, la presión militar en la región y la disposición a conversar podrían definir el alcance real de cualquier oferta petrolera en una negociación futura.
