Canadá, bajo el Gobierno del primer ministro Mark Carney, anunció este martes aranceles de entre 15% y 50% a alrededor de 700 productos de Estados Unidos, por un valor de 27 mil 600 millones de dólares canadienses, como represalia a los nuevos gravámenes impuestos por la Administración del presidente estadounidense Donald Trump.
Las medidas entrarán en vigor a las 00:01 horas del 8 de septiembre y afectarán sectores como acero, aluminio, productos lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, pulpa y papel y electrónica, con tasas equivalentes a las aplicadas por Washington a mercancías canadienses.
La respuesta será aplicada “dólar por dólar y tasa por tasa”, después de que Estados Unidos impusiera desde el 22 de agosto aranceles de 50% sobre productos canadienses por el mismo valor.
“Cuando Estados Unidos pidió demasiado y ofreció muy poco, elegimos defender a los canadienses”, afirmó el ministro de Finanzas e Ingresos Nacionales, François-Philippe Champagne.
Aranceles alcanzan acero, lácteos y electrónicos
Los nuevos gravámenes serán de 15%, 25% o 50%, dependiendo de la mercancía estadounidense, y reproducirán la tasa correspondiente aplicada por Washington.
Los productos sujetos a una tasa de 50% incluyen artículos de acero y aluminio que anteriormente estaban gravados con 25%, además de muebles, ropa y prendas de vestir.
Los aranceles de 25% alcanzarán electrodomésticos, productos lácteos como quesos, pescado, mariscos y determinados derivados de acero y aluminio, mientras que electrónicos y herramientas figuran entre las mercancías sujetas a tasas de 15%.
La lista también incluye alimentos preparados, perfumes, artículos de tocador, plásticos, madera, pulpa y papel, alfombras, maquinaria, equipo eléctrico, locomotoras, motocicletas y artículos para juegos, entre otros productos.
Las contramedidas se aplicarán únicamente a mercancías originarias de Estados Unidos y no afectarán a productos que ya se encuentren en tránsito hacia Canadá cuando entren en vigor.
Los aranceles canadienses previamente establecidos sobre otros bienes estadounidenses, incluidos automóviles, continuarán vigentes.
Ottawa indicó que las medidas buscan proteger a trabajadores, productores y fabricantes afectados por los gravámenes estadounidenses y colocar a las empresas nacionales en mejores condiciones para competir con productos de Estados Unidos en el mercado canadiense.
Destina 7 mil 500 millones a trabajadores y empresas
Además de las represalias comerciales, el Gobierno canadiense anunció un paquete de 7 mil 500 millones de dólares canadienses para trabajadores y empresas afectados por la disputa, que se suma a cerca de 25 mil millones movilizados durante los últimos 18 meses.
El programa incluye mil 500 millones adicionales mediante la Iniciativa Regional de Respuesta Arancelaria, dirigida principalmente a pequeñas y medianas empresas, con apoyos para enfrentar problemas de liquidez y realizar inversiones.
Otros 500 millones serán canalizados mediante el programa Pivot to Grow del Banco de Desarrollo de Canadá (BDC) para empresas con presiones inmediatas de flujo de efectivo, además de programas específicos para los sectores forestal, siderúrgico y del aluminio.
El Gobierno destinará también 2 mil millones de dólares al Canada Strong Diversification Fund para proyectos de inversión de empresas afectadas por los aranceles.
La mayor partida, de 3 mil 500 millones, será destinada a trabajadores y empleadores mediante apoyos que incluyen flexibilidades temporales del seguro de empleo, capacitación laboral y un nuevo programa para que las empresas puedan conservar y recualificar a sus empleados.
“Nuestros contraaranceles dólar por dólar, tasa por tasa, así como un paquete de apoyo multimillonario, protegerán a trabajadores, agricultores, familias y empresas”, sostuvo Champagne.
El BDC también ofrecerá a empresas afectadas préstamos sin intereses de entre 2.5 millones y 5 millones de dólares canadienses, con un periodo de 36 meses antes de comenzar los pagos.
Escala disputa tras fracaso de negociaciones
La nueva ronda de aranceles se produce después de que las negociaciones comerciales entre Ottawa y Washington se derrumbaran el viernes pasado y Canadá suspendiera las conversaciones al considerar que las nuevas condiciones estadounidenses perjudicaban sus intereses.
El Gobierno canadiense señaló que negoció durante los últimos 18 meses en busca de un acuerdo que protegiera a trabajadores, empresas y sectores estratégicos, pero decidió retirarse ante las últimas exigencias planteadas por Washington.
Estados Unidos procedió entonces con aranceles de 50% sobre mercancías canadienses valoradas en 27 mil 600 millones de dólares canadienses, que comenzaron a aplicarse el sábado 22 de agosto.
Los gravámenes estadounidenses afectan aproximadamente 5.5% de las exportaciones canadienses destinadas a ese país. De acuerdo con Oxford Economics, las medidas elevarán la tasa arancelaria efectiva estadounidense sobre las exportaciones de Canadá de 5.1% a 6.9%.
Canadá mantiene abierta la negociación
La disputa ocurre en medio de una estrecha relación económica entre ambos países. Estados Unidos y Canadá intercambiaron alrededor de 715 mil millones de dólares estadounidenses en bienes durante 2025.
El enfrentamiento también se desarrolla antes de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en un escenario marcado por nuevas amenazas arancelarias de Washington.
Pese al endurecimiento de las medidas, Carney ha mantenido abierta la posibilidad de retomar las negociaciones con Estados Unidos si se establecen condiciones que Ottawa considere mutuamente beneficiosas y respetuosas de la soberanía de ambos países.
Los nuevos aranceles canadienses comenzarán a aplicarse el 8 de septiembre, mientras las medidas estadounidenses permanecen vigentes y ambos gobiernos mantienen posiciones enfrentadas sobre las condiciones necesarias para alcanzar un acuerdo comercial.
